Hay muchas formas de saber si has revestido bien un vehículo. Pero probablemente la más eficaz sea revisar el auto que revestiste hace tres años antes de retirar el material, para ver cómo ha resistido y aprender de la experiencia.
Solo toma unos cuatro o cinco minutos antes de comenzar el retiro, y es una excelente manera de comprobar qué técnicas de instalación utilizaste dieron resultado y cuáles no, para aprender a abordarlas y evitar que vuelva a suceder en tu próxima instalación.
Es un poco como cuando empiezas cualquier trabajo: primero haces lo que se conoce como una «inspección previa» para registrar la calidad de la pintura y anotar todo lo necesario, y luego haces que el cliente lo firme.
Con el retiro sucede lo mismo. Es fundamental realizar una inspección previa al retiro, recorriendo el vehículo durante cinco minutos para comprobar y analizar cómo ha resistido el revestimiento durante todo el tiempo que ha permanecido instalado.
Hoy realizaremos un retiro completo de película imprimible como ejemplo. Ha estado instalada en un auto durante tres años, es decir, tres veranos. Por eso creemos que es importante recorrer el vehículo y analizar el rendimiento del material antes de retirar la película.
Tanto para los talleres de rotulación como para los instaladores independientes, la información que se obtiene de este proceso es fundamental para evaluar la calidad y durabilidad de la película a largo plazo.
Para empezar, puedes revisar el paso de rueda y comprobar cómo ha resistido la película, buscando cualquier indicio de levantamiento. Si no hay ningún problema, no se ha levantado nada y todos los bordes siguen sellados, revisa cómo la instalaste hace tres años. Así sabrás que puedes repetir el mismo procedimiento la próxima vez, porque ha resistido bastante bien en esa zona.
Después puedes revisar el espejo o la manija de la puerta. Si el borde sigue en buen estado, sabrás qué hacer la próxima vez. Tras revisar la manija, también puedes abrir la puerta y comprobar su interior.
En algunos casos, podrías encontrar muchos impactos en el borde del revestimiento. Esto podría indicar que alguien golpeó esa zona con otra puerta en un estacionamiento o contra algún objeto cercano al vehículo.
En ese momento debes prestar atención, tomar notas y hacer fotografías. También es buena idea entregárselas al vendedor para que pueda ofrecer este servicio adicional al próximo cliente, explicándole qué podría ocurrirle al revestimiento en esa zona y preguntándole si desea pagar un extra por una cinta de PPF para proteger el revestimiento del auto. Este es solo un ejemplo de cómo las observaciones de la inspección previa al retiro pueden beneficiarte.
Mientras sigues revisando el revestimiento, podrías notar que la laminación comienza a despegarse un poco. Intenta averiguar por qué y reconsidera cómo realizaste la instalación hace años. Puede que no haya ocurrido por un error tuyo, sino por las condiciones climáticas.
Cuando hace mucho frío en invierno y el vehículo permanece expuesto a esas condiciones durante mucho tiempo, el borde puede levantarse y permitir que se acumule agua. El material se expande y puede combarse, lo que afecta la laminación. Esto podría darte la idea de utilizar un sellador líquido de bordes la próxima vez que realices una instalación en esa zona.
Este problema también puede presentarse en el techo, donde la laminación podría comenzar a despegarse por debajo de la goma. Una vez más, quizá hayas hecho todo correctamente, utilizando la técnica de remetido y sellándolo bien, pero el clima y el agua podrían haber hecho que el material se expandiera y empujara la laminación hacia afuera. Por eso, tal vez debas encontrar la manera de adaptar la aplicación la próxima vez.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo puedes aprovechar al máximo una inspección previa al retiro. Retirar un revestimiento nunca consiste únicamente en quitarlo. Si prestas suficiente atención, puede convertirse en una excelente lección y darte una mejor idea de cómo realizar una rotulación.